martes 20 de mayo de 2008

Esta vaina de estar solo...

Buscarse una jevita debería ser una vaina divertida y no una patología enfermiza. Para mí, bajo este inpertinente ejercicio semanal de escribir sin tapujos mis desequilibrios amorosos e intentar hacer una suerte de "exploración humana", no hay ni un gramo de desesperación, despecho o mala vibra.

Si desde que comencé esta bitácora les he venido diciendo que la busco a "Ella", a mi bella, a la jevita, a la que "es", es porque quiero conseguir a la jeva que calce perfectamente conmigo como pieza de lego, que llene el hueco de este rompecabezas de 10.500 piezas que es mi vida. Pero, mientras estoy en ese tránsito, tampoco me hago mala vida: Si llega, que de pinga, y si no, la espero. Lejos de que te caiga a palos, la soledad debe ser confortable en la medida de lo posible. Aunque no lo parezca hay vainas que son finas hacerlas solo: ir al cine, comprar lo que se le pegue la gana en el supermercado, comprar ropa sin apuros. A veces, en la oficina, gusto de almorzar solo, eso sí, periódico en mano. Es toda una oda a la independencia.

Quizá en este momento ustedes, mis panas, dirán. ¿Entonces, si tanto te lo tripeas, por qué carajo estás buscándola a "Ella"?. A la pregunta respondo que una vaina te lleva a la otra, porque es estando solo que uno de verdad puede valorar la presencia de una buena y verdadera compañía. Y más cuando la Ley de Murphy es fija: cuando estás solo, cuesta pelotas que aparezca...pero cuando la consigues, todas quieren saber "que carajo fue lo que te vió?" Por eso hay que saber discernir y valorar.

La justificación es criollita y hasta tiene visos de antopología: Solos vinimos a este mundo y solos nos vamos a ir. Olvídense de esa paja de las "mentes gemelas" o de las conexiones. Por algo las "parejas" son de dos. Asimismo es la muerte. ¿O acaso han visto a parejas que las entierren en el mismo ataúd?. Tal vez en alguna novela que aún no he leído. Esos panas y bellezas (si, todos ustedes) que piensan que si están solos es porque no tienen valor o que son una mierda di andan solos, y que a veces se enganchan a una persona que ni quieren sólo por tener pareja, acaban enamorados de un espejismo. Es peor el remedio que la enfermedad y el tortazo en la cara es bien duro. Se los digo por experiencia!

Así les digo: Yo no quiero una novia para que me "rescate de mi soledad". Al contrario, la busco para que la venga a compartirla conmigo.

domingo 18 de mayo de 2008

Las vainas son como son...

En las "alcoho-tertulias" l@s panas suelen decir que me deje de esa pendejada de "buscar novia" y que aproveche mi soltería para vacilarme a todas mis amigas. Yo estimo el consejo de mis panas, pero lamento no poder hacerles caso. ¿Y por qué?, dirán ustedes. Simplemente porque no tengo "amigas". Y, para ser más específico (y con temor a ser lanzado a la hoguera) debo decirles que no creo en esa vaina de la "amistad" entre hombres y mujeres.

Sí, tal vez estén diciendo que mi idiotez merece un premio. En mi defensa puedo argumentarles que no es una cosa sectarista: Uno hombre, con los panas hombres, se siente en libertad de hablar todas las guarradas posibles sin temor a cuidar el vocabulario y con la total libertad de bucearme descaradamente a la primera escoba con faldas que me pase por el frente -es decir, todos los hacemos deportivamente- y criticarle o alabarle el trasero y las cosas que uno (sueña) podría hacer con él. Con una dama al lado, eso es imposible.

Siempre he pensado que la amistad entre los hombres y las mujeres es una mentira consentida por ambos. Aunque suene arbitrario y generalizador, me parece que el único caso en que un hombre puede extenderle a una chica el cartel de "amiga" es cuando ha comprobado que ella no le despierta la más mínima tensión sexual. Si –y solo si– una mujer no "conmueve a tu Yo hormonal" (si, al amiguito del medio), tendrá chance de cuadrar contigo una amistad más o menos sincera. Claro, hay un caso adicional: también a las novias de tus amigos les dices "amigas", aunque a veces más por "respeto al pana" que por una inspiración personal.

Sin embargo, en la mayoría de casos la amistad con las mujeres existe por default: porque no queda otra, porque ellas así lo han dispuesto, y no porque haya sido un acuerdo premeditado de las dos partes. Seamos honestos: ante una chica los hombres perdemos la naturalidad y a veces hasta la compostura. Sin darnos cuenta, cedemos terreno ante el "phitecantropus erectus" que nos habita y actuamos bajo una sola consigna: el abordaje, el acoso primitivo, simiesco, el deseo lascivo de querer aplicarle un lengüetazo y llevarla a la cama. Es la ley de la naturaleza: no hay macho que ante una hembra se saltee ese ímpetu carnal para reparar en lo confortable de su compañía, la calidad de su conversación, la suavidad de sus manos o el meneo de sus caderas. Y si dicen lo contrario, vayan a joder a otro!

Por eso no me cuadra el término de "amigos con derecho". Me suena a falso y a conveniente. O sea: es de pinga que un hombre y una mujer se atraigan y se gusten; lo que me parece una mierda es que digan que son amigos. Cualquier temporada de "Friends" validaría mi tesis: todos parecen muy amigos, ¡pero se cojen entre todos!.

La amistad con las damas (sobre todo si te resultan atractivas) es una suerte de premio consuelo, una medalla de bronce que se acepta luego de que has hecho acopio de suficientes indicios como para entender que no te va a ligar ningún affaire; y que ella, muy a tu pesar, “solo te quiere como amigo”. Solo una vez que estás seguro de que "no hay agua en esa piscina", de que no hay absolutamente ningún futuro al que aspirar, solo ahí (y no antes) la amistad aparece como una desfigurada variante que vale la pena considerar.

Sé que mi teoría es burda de tendenciosa e impopular, pero ¿quién de ustedes se atrevería a rebatirla?

martes 13 de mayo de 2008

Retratos de Familia II: "Conoce a Mamá"



Si interactuar con "El Viejo" de ella era similar a un Western, la interacción con tu propia madre será la "Guerra de las Galaxias". Dejémonos de pendejadas: Si usted pana mío quiere ser completamente felíz con la dama que haya escogido, procure por todos los medios que le caiga bien a su mamá, tan sencillo como eso.

¿Y que pasaría si no?, dirán ustedes, o tal vez creen que la opinión de su progenitora importa poco. Pues están equivocadísimos: Su madre les dió la vida y, si usted quiere entregársela a una tipa que a ella le desagrade, le convertirá esa misma vida que le dió en una pesadilla auspiciada por Kafka, Jason y Freddy Krueger todo en uno!. Tendrás que acostumbrarla a que no asome la carátula por las reuniones familiares y que se mantenga de tu casa a tres kilómetros a la redonda. Recuerde que su madre no deja de ser mujer y, a estrategia de mujer...mejor a correr!

Por supuesto, será tu mamá la que le ponga el "imprímase y publíquese" a ese distanciamiento y te tendrá de antemano preparada la horca de la indiferencia y el silencio de hielo si llegas a pasarle por encima. Asimismo, hará gala de toda su persuación femenina y dejará de prepararte esa comida que tanto te gusta, de recoger y arreglar tus trapos y de malcriarte cuando más te haga falta. Así que si se atreven, no estaría de más que hagan un introductorio de Cómo tender la cama, hacerte el almuerzo que llevarás al trabajo o arreglar tu cuarto, que nunca está de más. Eso si vive con ella, porque si vive solo, las llamadas y los interrogatorios serán comparables a las siete plagas de Egipto.

Otra cosa que deberás tomar en cuenta es que, en las decisiones de mamá, absolútamente nadie se meterá porque no quiere salir decapitado; así que no encontrarás quien te apadrine: Tu papá ni loco se meterá en ese peo porque, dependiendo de lo "fregada" que sea mamá, si se pone a defenderte también tendría que hacer el curso de labores domésticas I y él ya no está para esa gracia.

Una mamá que le monte el ojo a tu novia siempre dirá cosas como "Hijito, no es para ti", "Ella no está a tu nivel", "Una madre nunca se equivoca" o "Te lo digo por tu bien". Y si no es suficiente, recurrirá a dramáticas sentencias como “Esa mosquita muerta te está cambiando” o “Ya ni sales con tus amigos”. Inclusive puede llegar a los límites del chantaje: "Hazlo por mí" o "Claro, a esa si le gastas, y nada pa' tu mamá". Uno escucha esas frases puñaleras y ya te sientes jodido. A ésto deberás agregar el contrataque número 2, protagonizado por tu novia: "Hasta cuando te vas a dejar joder por tú mamá, ah". Usted las oirá a las dos, pero con el deseo de tener una cuerda y sillas para amarrarlas, meterlas en una caja y mandarlas a Siberia.

No obstante, hay que verle el lado amable: Tienes a dos mujeres peleándose por tí de forma muy deportiva. Claro está, de pinga es que se toleren y se lleven en armonía, pero sí no, igual hay que tomársela con soda porque el asunto puede mandarte directo y sin escalas al manicomio. Ahora, si la cosa es al contrario, también puede resultar peligroso: El hecho de que tu mamá y tu novia puedan llegar a ser las mejores amigas es similar a un Decreto de Guerra a Muerte para la raza masculina.

Sí, porque si antes usted tenía a dos fieras peleándose por usted, si unen sus fuerzas, el resultado será un Minotauro que le pisará los talones y conspirará 24 horas contra usted. Será como tener a la CIA y al Pentágono en su propia casa. Tu novia comenzárá a llamarle "Mamá" a tu mamá, intercambiarán todo tipo de información sobre tí, tu mamá le contará que aún conservas la pijama de Meteoro y, en sus ratos de ocio, le revelará con lujo de detalles las veces que te hiciste pipí en la cama. Igualmente, le contará con absolúta precisión todas las "chagadas" que cometiste con tus anteriores novias. Peligroso, no?

Así, luego de un tiempo, usted llegará a casa intentando descansar de semejante ataque misilístico para descubrir, cuando abras la puerta, a tu mamá y a tu mamacita juntas en la cocina preparando la ensalada de la "dieta" que están haciendo juntas. “Ay, mi amor, yo la invité a Mary y no te avisé. No te molesta no?" Dirá tu mamá para responsabilizarse de la autoría intelectual de semejante estampida. "Ven, papi, ayúdanos aqui lavando los tomates" dirá seguidamente tu novia, mientras te da una probadita de la ensalada y se funde con la decoración de tu propia cocina y se te avinagra el estómago.

Y más inverosimil será si "la Mary" te llega a dar una patada por el trasero porque, en vez de consolarte, se pondrá del lado de ella: "Ella es muy buena", "¿Que fue lo que pasó? Alguna vaina le habrás hecho" "Llámala, que no vas a encontrar otra como ella", "Tienes que aprender a valorar. No sabes cuántas veces perdoné yo a tu papá". Y tú, que en ese momento te importa un carajo las "canas al aire" de tu viejo, lamentarás en el alma el infausto momento en que se te ocurrió presentarlas.

Retratos de Familia I: "Conoce a Papá"


Entre la lista de acontecimientos que pueden calificarse como "Me suben las esféricas" está sin duda el aún muy temido cara a cara entre tú y el papá de tu novia. Puede sonar anticuado, pero aún muchos temen a ese momento y al carajo si eres un chamo o todo un tipo, de buen verbo o tímido, si tienes con qué aparentar o estás "en las tablas": A todos "Nos suben las esféricas" cuando aparece "El viejo" en la sala de la casa y automáticamente te dá una paja horrible ocupar el asiento.

A diferencia de la mamá, que -por celestina y curiosa- suele ser amable, un round con el posible futuro suegro toma aires de Western -con todo y bolita de paja dando vueltas en el medio-. "El Viejo" -con la pajilla imaginaria en la boca- se para frente a tí a escanearte con mirada puyúa de pies a cabeza. Acto seguido, apretón de mano con la mayor firmeza -casi que tanteando a ver si hay pedazos de su hija en la mano tuya- y luego ensaya una voz de amabilidad que servirá de preámbulo a un interrogatorio tipo CICPC: ¿Y usted estudia, joven?. A eso ya un comediante dio la respuesta: "Y acaso hay que graduarse pa' acostarme con su hija?". Este es el típico perfil de los papás duros, celosos -ejemplo: suegro militar- Si vieron a Robert de Niro en "La Familia de mi Novia" saben de qué hablo.

No obstante, hay unos "Viejos" que son la otra cara de la moneda: Son aquellos con lo que hay un encaje perfecto marcado por los gustos: Le van al mismo equipo de béisbol o son fanáticos del fútbol, les arrecha la política o son del mismo bando -esto hoy en día es catalizador importantísimo-, conocen de caña o son perfectos contadores de chistes. Aquí, "Viejo" tiene otro significado: el paterno; porque te convierten en el hijo que nunca tuvo. Cosa que puede ser peligrosa porque puede llegar a ser, sin quererlo, en un muro que haya que saltar para que ambos , tu y la jevita, "se queden solitos": Usted en la sala de la casa esperando a la bella dama para llevarla al cine o de ruma y aparece el viejo: ¿Coño, no viste el juego del Madrid? o ¿Mira, tu que eres periodista: Háblame de Chávez...verdad que anda caga'o con lo de las regionales?. Todo esto mientras la dama grita "Conchale, papá, vamos a llegar tarde".

Yo no puedo hablar paja: Los suegros que me han tocado han sido muy panas: Recuerdo al Señor Pedro: Un tipo calvo, algo rígido, pero que después era toda una nota cuando te agarraba confianza. También recuerdo a José: Más jóven que el primero, me invitaba a unos whiskies y me contaba cómo levantó su familia, entre uno que otro pronóstico político y lo caro que era ir al mercado. Fueron en su momento unas familias alternativas, hasta el momento que salí disparado como corcho e' limonada.

Y sí, hay días en que extraño mucho a esos papás. Y me consuela la echona seguridad de que, a diferencia de sus hijas, ellos no encontrarán un mejor yerno que yo!

lunes 12 de mayo de 2008

La culpa es de Mamá

Este domingo fue Día de la Madre y, en estas semanas he estado hablando mucho de mi soledad y de mis problemas con las mujeres, puedo decir en mi defensa que sí he tenido oportunidades con algunas, pero quizá es que soy muy exigente. Y he llegado a pensar que es por culpa de mi mamá. Me acuerdo que siempre me decía. "Pero, mi niño, con lo lindo que eres…¿No ves que puedes salir con cualquiera?" Porque eso si tienen las madres, amor, mucho amor, hipócrita, pero amor al fin. Y yo le decia "Bueno mamá, le has visto la cara…esta ya es cualquiera".

Y es que las mamás a veces te sacan la piedra. Me acuerdo que cuando vivia con ella siempre me formaba aquellos rollos. "Es que tu no colaboras en nada" y yo decia "Pero mamá, como vas a decir eso…cuando tu barres yo levanto los pies". Y me formaba aquel "peo-blema"...

Pero uno nunca deja de querer a su mamá, y yo lo he comprobado más ahora que me hace falta, que no estoy con ella y que no la tengo pa que me cocine, me lave ni me compre los interiores. Y por todos esos sacrificios trabajo que jode para tener mucho real para pagarle a alguien pa que la cuide cuando llegue a chochear. ¿Qué no chochea? No importa, pues será la más pilas del asilo. Mentira…Mentira…

Pero particularmente mi mamá es una vaina seria. La última vez que fui a visitarla, lo primero que me preguntó fue. "¿Te has comprado interiores nuevos?" y yo, indignado, "¿Por qué me preguntas eso?" y viene la muy muérgana y me dice "Bueno, con todos esos accidentes de autobuses que hay en la carretera, no vaya a ser que te pase a ti y cuando te lleven al hospital, te bajen los pantalones y tengas esos interiores desteñidos que te vi la última vez y digan 'pero que descuidado es este carajo…si este es así, cómo será la mamá?" Ustedes han visto…

Y hace ya 7 años que no vivo con ella, y ella insiste en controlarme la vida como niño chiquito. Entiendo que madre es madre y que, ahora que ya no vivimos juntos, se interese por mis cosas, pero a veces exagera. Por eso, la última vez que hablamos hice un poco de gala de mis minúsculos conocimientos teológicos y le dije "Coño, mamá, vives cambiando de actitud y pasas de la infancia a comportarte de esta manera. ¿Por qué lo haces si es muy facil copiar un modelo?". ¿Y quien es la madre de todas las madres?. ¿La madre que sirve de ejemplo al resto de las madres?. ¿La madre que dio a luz al niño más famoso de la historia de la humanidad?. Pues la Virgen María. Y le dije a mi mamá. "Coño pues, cópiala".

A ver: Han visto ustedes alguna referencia a la virgen maría en el nuevo testamento, Libro de San Mateo, algunas declaraciones tales como: "Hijo, dile a esos que se acercan a ti para curarse, que no se acerquen tanto, que te estan volviendo mierda la túnica…sobretodo los leprosos". O "La Maria Magdalena esa no me gusta para nada, velo sabiendo". Tampoco. Ni esta "Te lo dije, que ese Judas te iba a joder" Ni en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, en ningun momento aparece la virgen maria diciendole a Jesús. "Como sigas partiendo el pan así no va a quedar para todos y se nos va a ir el milagro pa' la mierda". La Virgen Maria pare a jesús y se pierde del cuento, no se queda allí cuidandole las bolas.

Coño, alguna referencia tenia que haber, y mira que es gordo el nuevo testamento. "Mateo 12. 46-50: "Todavía estaba Jesús hablandole a la gente cuando llegaron su madre y sus apóstoles que se habían quedado fuera y deseaban hablar con él (Es que este carajo ya no le da entradas gratis a la familia, diria María) y alguien le dijo: 'Mira, ahí están tu madre y tus hermanos, que se han quedado afuera y desean hablar contigo. Y el responde (Y cuidado que esto lo dijo Jesús, no lo dijo un político) ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? Y extendiendo la mano sobre sus discípulos dijo: Esta es mi madre y mis hermanos, todos aquellos que siguen la voluntad de mi padre que está en los cielos"

Coño, Jesús, eres mi héroe!

viernes 9 de mayo de 2008

Otra invitación...


Hoy me dí el lujo de dormir un poco más y llegar tarde a la oficina con la ventaja "magnatística" de recibir en mis manos la correspondencia. Encabezándola hoy, aparte de los consabidos recibos de las tarjetas y del celular, noto que hay un sobre rectangular color kaki, con unas absurdas florecitas en relieve, en la que mi nombre aparece con letras doradas y cursivas: "Señor Romeo Black. Presente." No necesitamos ser físicos para saber que se trata de una invitación a una boda.

Otro invitación a una boda. Otra para el álbum. Sí, porque en los últimos tres años he recibido una resma de éste tipo de invitaciones, tantos que ya se me hizo una costumbre que me los dieran al pasar por la recepción. Después de tanto recibirlos, creo que las invitaciones a los matrimonios de los panas, aparte de beber mucho whisky y comer tequeños (y lanzar la bomba de humo cuando éstos se acaben) son una prueba definitiva del paso del tiempo. Cada vez que recibo uno, me siento absolútamente envejecido, escoñetado, defraudado de algo que no sé bien qué es.

En los últimos años mis mejores panas o se han casado o han anunciado oficialmente su matrimonio, y al hacerlo han mandado al carajo, y sin querer, el gremio de compinches, panas, concañeros. Primero fue Luis, luego fue Rubén, más tarde Mauricio y luego Pablo. Y dentro de un mes viene el "matricidio" de Arturo, quien, pa' ponerle la guinda a la torta, ha tomado la riesgosa decisión de elegirme como testigo. (para el éxito de su boda y para el cura)

Seguramente suena pajuísimo, infantil y egoísta, pero para un soltero no hay noticia más abominable que el casamiento de un pana del alma, de esos que se saben de memoria tus secretos más triunfales y los más indecibles. En el momento del anuncio te alegras (o disimulas que te alegras), pero en el fondo de tu alma la tristeza produce un voraz cortocircuito. ¿Por qué? Pues porque un amigo que se casa es un camarada que se pierde. Pal coño las tertulias hasta la madrugada. Pal coño los cumpleaños excesivos. Pal coño los viajes espontáneos. Pal coño las noches en que salían a echarse palos, escuchar rock n' roll y a caerse a botellazos entrada la madrugada.

Y no me vengan con el discursito balurdo de que “nada cambiará entre nosotros” o que “siempre habrá tiempo para conversar y tomar una cerveza”. Es la mayor paja del mundo. Porque, con excepciones, cuando tus panas se casan, las esposas pasan a ser las "jefas" y a administrar su tiempo y su paciencia. Y si antes los veías todos los fines de semana, en esos esperados “viernes de aroma”, ahora todo se reduce a unos aburridos almuerzos o bebederas tipo formal en la casa de los "unidos cónyugues".

Y cuando ellos deciden emanciparse y caerse a curdas toda la noche mandando a la mujer a un "mejor lugar", como en los viejos tiempos, se desbocan, dan rienda suelta al borracho reprimido que llevan dentro y a la media hora ya están inoperativos, balbuceantes o, lo peor, dormidos, recordándote entre sueños lo mucho que te quieren, pero ya incapaces de escuchar las varias cosas que querías contarles.

Cuando ya estás entradito en años, y ves cómo la gente con la que creciste va formando nuevas familias, y toma abrupta distancia de la vereda que hasta hace poco compartía contigo, experimentas una soledad inédita, rara, jodida. Y entonces, con no poca melancolía, recuerdas lo distinto que era todo a los 20, cuando los amigos se desaparecían por breves temporadas, pero una vez que rompían con sus chicas (o sus chicas con ellos) regresaban como unos dementes a tocarte la puerta: sí, la misma puerta que ahora abres despacio, con un miedo infinito de encontrar otra invitación a una boda en la recepción.

miércoles 7 de mayo de 2008

En la cancha

Cuando estás en busca de novia (de cacería pues, para los "noviazgofóbicos"), al caer la tarde del viernes, como una reacción fisico-quimico-cultural, comienza en la mente de uno el montaje del "set" para el casting que se realizará. Muy a lo "Latin American Idol", usted se sienta en silla de jurado a echar ojo de todo lo que le pase por el frente. Si, de forma"no oficial", pero todo lo que se mueva que sea del sexo opuesto será puesto a prueba.

Y como buen "set", se monta en cualquier lugar: un bar, una tasca, rumba o reunión. En todos lados puedes iniciar este casting con "radares y 'paraparas'" bien puyuas. Cada microporo del cuerpo se convierte en un sensor programado para recoger todo tipo de información util para la evaluación de rigor. Las jevitas entran, salen, se detienen, se sientan, ríen, bailan; y usted con la cabeza como espectador de partido de tennis. Y pueden estar a pasos de tí, usted allí sentado y meneando el trago con el dedo la mirará, la olerá y buscará como sea llamar su atención. No importa si hay que gritar y hacer un poco el ridículo, si ya captó su atención, ya dio el primer paso.

Sin embargo, por más pilas que estés, sólo "echando un ojo" no vas a lograr mucho. Esta "danza del apareamiento" (lea la frase con voz de narrador de Animal Planet para que tenga sentido) inicia formalmente cuando logras empezar -y más arrecho aún, mantener- una conversación fluida. Y si tú no eres un "triplebello" como Beckham o te mueves como Ricky Martin o Chayanne (y teniendo el cuerpo de éstos, porque gordito y haciendo esa gracia tampoco me vería fino); la única forma de cuadrar que te queda es la gran y nunca bien ponderada "labia"; la gran herramienta de los verdaderos maestros samurai del arte del levante. (Ya otros maestros, los del mercadeo, los bautizaron como "Pick Up Artists"). Pero sí; tú puedes ser feo, pero si tienes labia afilada y logras que la jeva se ría y disfrute la conversa, usted ya suma puntos a la quiniela. El negocio, entonces, se aprende en la cancha.

Yo (creo que como todos) también he sido un novato y para abordar a una jevita he recurrido a las charlas más balurdas y predecibles: "A ti te he visto en algún lado pero no me acuerdo dónde", o "Disculpa, no eres Lorena?" "Tu no hiciste el curso de tal vaina", "No nos conocemos?" (con su frase derivante: "No eres la prima de Julio?". Y hasta me he lanzado el muy preparado "Que hora tienes?" (Muy balurda por cierto, tomando en cuenta de que a todos los venezolanos nos quitaron la media hora).

A veces, y después de tanto tortazo en la cara, me da algo de ladilla caerle a alguien. Uno se va aburriendo de las "burocracias sociales", de esos "formalismos de la iniciación". Y aunque sigo siendo creyente de la conquista como medio pa' mandar la adrenalina pa' arriba -aparte de otras cosas que también van pa' arriba-, ya tengo bastante que dejé de comprar regalos y mandar flores (que pajuo yo, no?...mandaba flores). Y sobre esto, y siguiendo con la idea de la ladilla, ya la gente quiere las vainas de una. Eso de esperar un beso por semanas ya a nadie le furula. Ahora es violento. Si a las tres salidas no hay nada, o va pa' la cola o corres el peligro de convertirte en su mejor amigo. -Cosa jodida si cada ves que la vez tienes la tendencia a babear-

Pero más que eso, la vaina es que a mi en lo personal me cuesta burda el abordaje. Si no me presentan a nadie o no se produce una situación espontánea para iniciar una charla y aplicar la labia, me quedo en el sitio. Y he sentido envidia de aquellos que van dispuestos a caerle a la que señalaron con el dedo. -y más aún cuando logran el levante o el teléfono como mínimo- Y como yo soy muy pica'o conmigo mismo resolví, luego de un par de tragos, intentar hacer lo mismo. Estaba en un café concurrido y popular en un centro comercial de la ciudad cuando vi a mi lado una chama beeeeella. Luego de la respectiva echada de ojo, le dije "Sola? Te invito un trago", muy "conejamente".

Ella me escaneó de arriba a abajo y me dijo "No, gracias" y, para ponerle la guinda a la torta, le agarró la mano a la otra jeva que estaba a su lado -beeeella también- y le estampó "El beso". Y sin más, lancé la bomba de humo pa' perderme pa' donde fuera.